lunes 23 de febrero de 2009

Los oportunistas de siempre

A nadie se le escapa que durante los periodos de crisis la parte de la sociedad mas desfavorecida es la primera que acaba pagando los platos rotos.

 

Dicho de otra manera, es en estas épocas en que los empresarios y los poderes económicos comienzan a ver como sus ganancias ya no son tan sustanciosas como en tiempos recientes, comienzan a pensar en como mantener su nivel de beneficios a toda costa. Y por norma general, y ante la falta de inventiva que parecen tener, las recetas son las mismas de siempre. Durante los últimos días vengo escuchando los mensajes que las asociaciones empresariales están lanzando a la sociedad con el animo de socavar la digna postura que esta manteniendo el gobierno, y  lo defino así porque es la dignidad de los trabajadores lo que este gobierno esta defendiendo en estos momentos. La patronal sigue, como decía, enclaustrada en su discurso histórico, en cuanto ven una posibilidad de reducir los derechos de los trabajadores se lanzan como una manada de lobos sobre su presa.

 

Lo preocupante de esta situación es que, a la ya mas que histórica petición del abaratamiento del despido, se suman ahora nuevas peticiones, siguiendo el esquema de que como la crisis es muy grave, mas beneficios han de sacar ellos.

Las ultimas desfachateces han venido en dos sentidos que han de preocupar al conjunto de la sociedad, pero mas concretamente a los jóvenes, que solemos ser el punto mas débil del mercado laboral. La idea del "contrato de crisis" cuya única finalidad es la de conseguir unas indemnizaciones por despido mas bajas que las que existen en la actualidad (indemnizaciones que solo se abonan en caso de despido improcedente, de lo cual no nos debemos olvidar) para luego extenderlas al resto de modalidades de contrato, y la ultima gran invención del máximo responsable de la patronal Don Gerardo Díaz, que ahora plantea el que los expedientes de regulación de empleo no tengan ningún control por parte de las administraciones, lo cual conllevaría un autentico maremoto en el mercado laboral español.

Si una empresa atraviesa por dificultades y decide prescindir de un trabajador, está bastante claro que este será el último que se haya incorporado a la empresa, y ese suele ser por norma general el más joven. Es por eso que la juventud debe estar más atenta que nadie a estas peticiones que entran mas en el ámbito carroñero que en otra cosa, se podría decir que el despido no le debe resultar especialmente caro a esa misma patronal que reclama su abaratamiento, cuando todos los meses miles de trabajadores pierden sus puestos de trabajo.

 Entiendo que el mercado laboral español ya es lo bastante flexible, que tiene articuladas suficientes herramientas para afrontar situaciones como la actual y que todo lo que se salga del marco legal vigente deberá ser pactado en la mesa del dialogo social.

 

            En épocas como la actual seria más que responsable, que al igual que las familias se aprietan el cinturón, los poderes económicos dejaran de lado el mantenimiento de los grandes beneficios obtenidos recientemente e hiciesen lo mismo que las familias. Este no es el momento de querer mantener un nivel de beneficios tan alto como en los últimos años, es el momento de actuar con responsabilidad. ¿De que serviría mantener los beneficios a todas costa si al final se terminara derrumbando el mercado laboral? Han de pensar que entonces ya no habría beneficios, grandes ni pequeños, y seguramente no los habría nunca mas.

 

            Dicho todo esto, he de expresar mi más absoluto apoyo a la manera de encarar la crisis en lo que a  relaciones laborales se refiere, que esta manteniendo el gobierno de la nación. Y lo digo porque ante la falta de apoyo por parte del principal partido de la oposición, este gobierno esta dejando en manos de quien corresponde esas relaciones, patronal y sindicatos.

 

El PP ahora no apoya, pero claro está que sus políticas en los tiempos difíciles siempre fueron, casualmente, coincidentes con las que ahora reclama la patronal. La degradación de las condiciones laborales de millones de trabajadores en beneficio de unos pocos.

Hace falta tener poca vergüenza para criticar a este gobierno diciendo que no toman iniciativas. Y digo que hace falta tener poca vergüenza, porque quienes lo dicen son los mismos que hace muy poco tiempo y ante una situación de incremento del numero de desempleados, emprendieron en solitario, sin la concertación de empresarios y sindicatos y por la vía del decretazo una reforma laboral que vulneraba tanto los derechos de los trabajadores que le terminó costando una huelga general a su gobierno.

Hace falta tener poca vergüenza cuando no quieren ver los esfuerzos que el gobierno esta realizando para no tomar el camino más fácil, que es el que tomaron ellos. Así gobierna cualquiera, lo difícil es buscar y encontrar formulas para que ningún español pierda ninguno de los derechos que tantos años nos ha costado conseguir. Solo saben criticar o plantear medidas que de sobra saben inaceptables.

Hace falta tener poca vergüenza, porque quienes así actúan emprendieron una reforma laboral que por su desproporcionalidad fue declarada anticonstitucional. Las clases, en vez de querer darlas, que las tomen ellos.

 

            En definitiva. Creo que la juventud ha de felicitarse por la manera de gobernar que esta tomando el presidente Zapatero, y preocuparse ante la falta de sensibilidad tanto de la patronal, como del principal partido de la oposición.

 

Esta claro que los oportunistas siguen siendo los de siempre. Por suerte, el gobierno no.