lunes 26 de mayo de 2008

Y no para...

Hoy ha sido cuatro ¿mañana cuantos serán?

 

Desgraciadamente es una pregunta que comienzo a realizarme con demasiada frecuencia. Los delegados de prevención de las generaciones mas jóvenes comienzan a reafirmarse en sus primeras impresiones al conocer la famosa ley de prevención de riesgos laborales; se trata de una ley imprecisa, difusa, con demasiadas coletillas del tipo "recomendable", "si es posible" o "cuando fuese necesario"…

 

Esta es la ley del papeleo y la burocracia, la del poco margen de operatividad para los sindicatos. El papel lo soporta todo, sobre el no existen los problemas y ese papel jamás se manchara de la sangre que hoy han derramado nuestros compañeros.

 

El año pasado fueron casi mil doscientos los trabajadores que perdieron la vida como consecuencia de la realización de su trabajo, veinte de ellos en castilla y león, mil doscientas familias que sufrieron el drama de perder a sus seres queridos mientras se ganaban el pan. La cifra, no nos quepa ninguna duda, continuara aumentando, y la pregunta es ¿hasta cuando?

 

Las medidas tomadas durante la pasada legislatura han sido consideradas por los agentes sociales como muy positivas, cabe destacar que el número de accidentes mortales fue un once por ciento inferior a los registrados el pasado año en el dato interanual del primer trimestre. De todas las medidas se podría valorar de una forma altamente positiva la creación de la fiscalia específica de siniestralidad laboral, el incremento del número de inspectores que viene enmarcado dentro de la estrategia de la seguridad y la salud en el trabajo española o la ley reguladora de la subcontratación en la construcción.

 

No obstante queda a las claras que no es suficiente, que algo esta fallando, que muchos empresarios se dedican mas a cumplir con los tramites burocráticos para evitar sanciones administrativas que para proteger a sus empleados. Y ahí es donde tenemos que batirnos el cobre, tenemos que conseguir que si no es por pura humanidad estos indeseables cumplan y velen por la seguridad de sus obreros por el miedo a las consecuencias legales. Hay que ser mas duros, si alguien esta incumpliendo las leyes no tenemos que esperar a que se caiga un andamio y mueran cuatro obreros para actuar. Evidentemente las multas de alta cuantía económica y las posibles penas de cárcel para los responsables de las empresas son medidas necesarias por cuanto son altamente disuasorias, y por lo tanto preventivas. Pero no nos engañemos, la vida no vuelve y las familias se quedan con el vacío y el dolor.

 

Las medidas pasan necesariamente por continuar la senda iniciada con la ampliación del número de inspectores de trabajo, así como de dotarles de mayores herramientas y autonomía. En nada ayuda la falta de coordinación que existe en ocasiones entre las distintas administraciones debido a una concurrencia de competencias inexplicable. Igualmente seria necesario el replantearse la figura de los servicios de prevención, puesto que aquí toma mucho sentido el refrán aquel de "no muerdas la mano de aquel que te da de comer", así no es posible avanzar, no se puede hacer depender a los técnicos de prevención de las empresas, ya sea de manera directa o indirecta. Por ultimo se debería apostar por un incremento de los derechos de los delegados de prevención, dándoles mayores facilidades a la hora de desempeñar su tarea, otorgándoles una mayor capacidad operativa en lo referente a la aprobación de los planes de seguridad, evaluaciones de riesgos, etc.

 

Tan solo nos queda transmitir el pésame a las familias de los trabajadores fallecidos en los últimos accidentes, tan solo podemos animarles diciéndoles que hay gente que trabaja día a día para que situaciones tan tristes como las que ellas están viviendo no se repitan. Al menos no con tanta asiduidad como por desgracia nos estamos acostumbrando…