miércoles 7 de mayo de 2008

Preguntandole a mi corazón

¿Sabéis? Hoy no sabia como empezar a escribir, quizás sea porque hace demasiado que no sacaba tiempo para dedicaros (o dedicarle a mi corazón) unas líneas, pero mas bien me inclino a pensar que la razón es que hoy no quisiera escribir sobre lo que lo voy a hacer.

 

Myanmar, un país de cuarenta y dos millones y medio de habitantes, lejano,  muy lejano. ¿Como explicar lo sucedido, a quien culpar, como dar las mejores imágenes, las más impactantes, como mercadear con el sufrimiento?

 

¿Cuánto valen los muertos? Eso se preguntaba recientemente un periodista en una tertulia radiofónica, y la pregunta tiene su miga. Desgraciadamente estamos acostumbrados a presenciar catástrofes de todo tipo en los informativos, pero curiosamente el impacto que tienen sobre la población es inversamente proporcional a los lazos de toda índole que podamos sentir hacia una zona concreta del mundo u otra.

El día posterior a los atentados del 11-S todos nos echamos a la calle, paramos en nuestros trabajos e hicimos lo mínimo que se podía hacer en ese momento, guardar un minuto del mas respetuoso silencio… creo que a todos nos salio del alma. Ni que decir tiene cual fue nuestra reacción con el 11-M o con los atentados de Londres…

 

Curioso es el comportamiento que tenemos con catástrofes que se producen en zonas lejanas del planeta, y además pobres. Hay es donde esta la cuestión, hay es donde podría lanzar mas interrogantes que respuestas (si os dais cuenta, en realidad no doy ni una…). Pero creo que todos en nuestros corazones lo sabemos… a nadie le importa lo que pasa en la casa del pobre, su sufrimiento se da por hecho, nada se puede hacer y ¿sabéis? Con esa actitud no se puede hacer nada.

 

Que afloren las injusticias, que todos sepan la verdad, que todos conozcamos como es el gris de la desesperanza, de la vida dura y de la falta de ilusión. A lo mejor es lo único que podemos ofrecer a quienes han perdido lo poco que tenían…

 

Zapatero no nos falles (¿de que me sonara?) la política en materia de cooperación internacional ha sido una de las joyas que mas brillo la pasada legislatura, no les falles, no limosnees, envía ayuda ya, pero no los abandones después. A aquello de "da de comer a hambriento y de beber al sediento" le faltaba le faltaba algo. El día después.

 

Nunca deis a los poderosos la satisfacción de asumir el sufrimiento de los débiles, mañana podemos ser nosotros… y entonces ya no será el cuento que tiene lugar en un país lejano, muy lejano.