Se aproxima el 9-M, y con su proximidad afloran las posiciones, ahora si, sin ambigüedades, de aquellos que siempre han querido conducir a su rebaño con discursos poco consecuentes con su forma de actuar.
La conferencia episcopal comienza la campaña (que nunca abandonó) con un comunicado en el que pide el voto abiertamente para todos aquellos que no respetan la libertad individual de las personas, para los que no aceptan que estamos en democracia y además no desean que nuestros pequeños sepan que significa esa palabra. Ni que conozcan nuestra constitución, ni que aprendan los valores de convivencia que supuestamente ellos defienden… piden el voto también para aquellos que no dialoguen con terroristas, lo cual me deja mas tranquilo, puesto que significa que no piden el voto para los señores que formaban parte del gobierno de Aznar, léase Rajoy, Acebes, Zaplana, Cañete, etc.
Una vez dicho esto animo a recapacitar a la conferencia episcopal. Confío en que en vez de seguir pensando que son el ombligo del mundo, se miren el suyo y comiencen por hacer un auto examen de conciencia, que moderen sus declaraciones, que analicen su pasado y que se pongan a pensar en un futuro que se les presenta mas negro que sus sotanas.
En vez de hablar de lo que les preocupa la situación de parados, mendigos o los jóvenes, seria positivo que comenzasen a gestionar mejor su ingente fortuna, que den de comer al hambriento y de beber al sediento, que dinero y lujos salen a borbotones en lugares como el Vaticano o en los palacios de las sedes episcopales.
Los obispos que se dediquen a la misa de doce, al rosario y a imponer penitencias, de eso siempre han sabido. Que sigan sufriendo cuando vayan a votar, sabiendo que su voto vale como el de cualquier obrero, eso nunca les gusto, por eso nunca podrán apreciar la democracia.
¿Quién creerá en una organización que siempre se ha mostrado del lado de los poderosos y que cuando tuvo ese poder para si misma lo administro desastrosamente? ¿A quien se le olvida esa historia que la derecha y la iglesia pretender sepultar? ¿A alguien no le suenan las historias de chivatazos sobre comunistas, socialistas, sindicalistas y gentes que lo dieron todo para que a este país no le arrebataran la libertad?
No creo en esta gente, no creo en su interesado mensaje y no creo que al ciudadano de a pie le puedan engañar. Si los católicos votaran pensando en el mensaje de amor, fraternidad e igualdad que los testamentos proclaman, seguramente su voto seria contrario al que proclama la iglesia cuando lo pide para aquellos que favorecen al rico y a los poderosos. Porqué ¿a quien se le puede olvidar aquello de que "es mas fácil que un camello entre por el ojo de una aguja, que el que un rico entre en el reino de los cielos"?
Yo, en este caso votare con el cerebro, el corazón, y por una vez, haciendo caso de los evangelios que algunos se empeñan en malinterpretar.