viernes, 18 de enero de 2008

Mirando por los ciudadanos

Mirando por los ciudadanos

 

 

 

Lo acontecido recientemente en el seno del partido popular es una clarísima muestra del amor que tienen estos políticos por los ciudadanos y sobre todo por sus votantes.

 

            Impresionante ha resultado el comprobar como don Mariano Rajoy no solo, no cuenta con el apoyo de los grandes barones de su partido, si no que estos llevan pensando en su sucesión desde hace demasiado tiempo.

 

            Y digo esto porque, con las acciones llevadas a cabo de un tiempo a esta parte, y culminadas en la reunión del pasado día quince en la calle Génova, queda bastante a las claras que este baile de intereses, este pique barriobajero y pendenciero entre Esperanza Aguirre y Alberto Ruiz Gallardon esta orquestado porque nadie dentro del partido popular puede llegar a imaginarse una victoria electoral el próximo nueve de marzo, pues de sobra saben que no han ofrecido nada a los ciudadanos. Y estos personajes que se mueven en el mundo de la política por intereses particulares saben que el premio es muy gordo, que culmina sus ambiciones.

 

            Así pues y con este escenario los dos mandatarios de Madrid llevan tiempo haciendo dejación de funciones y buscan su hueco para colocarse en la primera fila de la escena política nacional para que les sirva de lanzadera tras la derrota del 9-M. Ese es el amor que tienen a los ciudadanos que les eligieron, así respetan a todos los votantes, esos son sus intereses altruistas de construcción de una sociedad mas justa.

 

            Quien fuese lo suficientemente crédulo para pensar que un partido situado en lo más rancio de la derecha iba a dejar que un político de centro-derecha como Alberto Ruiz Gallardon tuviese su sitio en las listas habrá bajado de golpe a la triste realidad. Los extremistas del partido popular no iban a permitir tal cosa, en realidad harían todo lo necesario para que no llegara a suceder, incluso amenazar con la dimisión como la Sra. Aguirre.

 

            Tristeza provoca el ver como aquellos que tienen la labor de velar por los intereses y el bienestar de los ciudadanos no respetan la soberanía de estos. Y tristeza produce el que el principal partido de la oposición en vez de enderezar su rumbo y plantar cara a los problemas de la sociedad, se conforme con la difamación y el discurso político carente de contenido y propuestas, mientras cada vez vira mas su rumbo hacia la extrema derecha.